Hoy os presento a los preciosos gatetes que tenemos en la Colonia del Náutico.
La mayoría son adultos y ya están esterilizados. Son cariñosos y mansos, y ya están preparados para irse para una casita donde los quieran mucho, tanto como visitantes acogidos como felices adoptados.
En las colonias en la calle siempre corre el peligro de atropello por lo que todos necesitan con urgencia un hogar que les proteja. Pero siempre hay casos que lo necesitan más y casos que menos, porque ya están bastante habituados a la rutina.
Voy a empezar por Wally, la gatita que ha motivado la creación de este post, y sin duda, una de mis ojitos derechos:
Conocí a Wally un día que, como es habitual, bajaba por el callejón -que yo llamo ''callejón de los gatos'' o ''callejón felino''-en dirección a casa. Escuché unos maullidos altos que reclamaban socorro, y sin pensarlo me puse a buscar de forma frenética de donde venían las voces de alarma. Al pasar por delante de una casa que lleva muchos años abandonada y tapiada, pude ver una pequeña gatita tricolor, de aproximadamente dos meses, llamando a su mamá desde el alféizar de la única ventana no tapiada de la casa, situada en el segundo piso. Desde siempre tengo debilidad por los gatitos, y más si son pequeños y están perdidos buscando a su mamá, por lo que me pasé un buen rato estudiando la manera de rescatarlo. Pero la cosa estaba complicada, ya que, como antes he mencionado, las entradas a la casa están tapiadas, y subir a la ventana implicaría encontrar una escalera y la manera de no caerme, ya que soy de naturaleza torpe. Así que concluí en que si no era con ayuda de una segunda persona no iba a poder entrar, y decidí empezar a tirarle comida hacia la ventana para que no pasase hambre.
Así pasamos unas largas dos semanas, intentando que la nena tuviese una de sus necesidades básicas saciadas y compinchándome con gente para rescatarla. Pese a que intentamos entrar una vez, con escalera incluída, pronto nos dimos cuenta de la inutilidad que eso suponía, ya que la gatina por las buenas no se iba a dejar coger, y se escondía, y porque el suelo que conecta el segundo con el primer piso se basa en cuatro columnas dispuestas de forma diagonal y en estado de descomposición.
Un buen día, en el que volvía de darle de comer a Wally conocí a Tamara, la chica que se hace responsable de la colonia felina de esa zona. Pronto nos caímos bien y decidimos aliarnos para sacar a Wally de allí. Desde ese momento empezamos un proceso de socialización que se basa en alimentar a Wally, acostumbrarla a las caricias e irla adaptando a la presencia, contacto y manipulación humana. Por fin podemos anunciar que Wally hace ya sus primeras exploraciones al exterior, es cariñosa y está preparada para irse un tiempo en acogida hasta que se pueda esterilizar o encontrar un hogar definitivo.
Ahora más que nunca necesitamos ayuda para ella: Ayuda para difundir su casa y encontrarle una casa de acogida, pues Wally no ha nacido en la ''calle'' propiamente dicho, y no ha ido adaptándose a las rutinas de tráfico... Corre muchísimo riesgo de atropello!!!!
Contacta con nosotras si puedes echarle una zarpa de la manera que sea. Somos en el Face: Mariana Barcala y Tamara Casalderrey. También puedes contactar por la causa con Difusión Felina Pontevedra.
Si lo prefieres puedes enviar un correo a
vetproyect@hotmail.com / difusionfelinapontevedra@gmail.com
o llamar/whattssapp a 722 33 83 67 / 627 32 61 69

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